miércoles, 2 de mayo de 2012

Eterno

¿Sabes? Creo que es algo obvio, pero odio la muerte. Sería más fácil creer en el cielo al cien por cien. Ojalá mi fe fuera absoluta. Ojalá que cuando alguien emprendiera ese viaje sin retorno pudiera mandar un mensaje que dijera "he llegado bien, el viaje ha sido corto. Hace bueno por aquí". Otra vez me veo aquí sentada, a las dos y pico de la mañana, sin poder dormir. Otra vez una persona que se me escapa de las manos, que se me aleja de los brazos. Poquito a poco abandonando la vida y yo aquí plantada, sin decir nada y sin hacer nada. Otra vez no sé cómo reaccionar ante esta situación tan angustiosa. Como si el escribir aquí me sirviese de algo más que un simple desahogo, como si tú ahora pudieses leer todo aquello que nunca te he dicho. Te vas. Ya te estás yendo. Me decido a creer que al final del viaje está ella, con su bastón, su abanico y su canción, dispuesta a seguir compartiendo la eternidad contigo, como lo ha hecho toda su vida.

Creo que eres la persona a la que más he admirado nunca. Siempre lo he hecho en silencio, como todo lo que pienso. Pero tu vida ha sido y será increíble hasta el último momento. De tantas veces que has sobrevivido a la muerte, te juro que aún hoy tengo esperanzas de que mañana alguien me diga "el abuelo se ha recuperado". Ya resucitaste una vez en la Guerra Civil, sobreviviste a un cáncer del que los médicos no te daban ni un año y todavía me tienes que explicar cómo has hecho para seguir con vida después de tantas cosas malas que te han pasado en estos últimos tiempos. Por eso no me extrañaría nada que otra vez hicieras de las tuyas y te recuperases. Pero si no es así y al final decides irte, sé de sobra que volverás a ser feliz porque volverás por fin junto a ella después de dos años. Creo que ese va a ser el consuelo que me aleje un poco de la desolación de tu ausencia.
Cuando decidas marcharte, no olvides llevarte todo nuestro cariño y darle a la abuela la mitad.


Aunque tú, abuelo, has nacido para vivir siempre.


1 comentario:

  1. Que admirable eres y que orgullosos estamos de haberte tenido tanto tiempo. Nos acordamos de todos los buenos momentos que pasamos con vosotros, sobre todo en nuestra infancia, la parte más bonita de la vida. Os agradecemos todo lo que nos enseñasteis tanto tu como la abuela, de todos los días de verano que pasamos en el pueblo. Crecimos con vosotros y fuimos felices. Fuiste ejemplar y para siempre te recordaremos como una grandísima persona, tu te lo has ganado. A pesar de todo lo malo, siempre luchando y siempre tan fuerte hasta el último momento. Os ganasteis nuestro amor y siempre vais a estar presentes, por que aun parece que vamos a ir al pueblo y vais a estar allí para recibirnos. Cuidadnos desde el cielo y rezad por que en nuestra vida seamos por lo menos, una mínima parte de lo felices que fueron las vuestras


    Os queremos abuelos

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