Quería robarte una parte de tu tiempo y hacer de él un instante casi mágico, en donde sólo existieras tú y mis lineas, y un posterior suspiro que marcase el precio de mi cuento.
Quería que en tu memoria quedase tatuada mi historia, como el primer beso, como el último adíós.
Quería que recordases mi nombre, mis manos. Mi singular y especial manera de escribir.
Pero me temo, lector, que tal historia no existe, ni tales personajes, ni parajes, ni desenlaces grandiosos, ni tal magia envasada al vacío.
He hurtado parte de tu tiempo sin entregarte nada a cambio.
.
Mis disculpas.
